PALABRA CONCHO EN REPÚBLICA DOMINICANA

Concho Primo por Ramón Mella en 1914
CONCHO. Para los dominicanos la palabra CONCHO tiene una amplia significación, ya que la podemos encontrar en varias acepciones, siendo la de más usanza la exclamación en donde queriendo decir la palabra COÑO, utilizamos CONCHO, esto en el lenguaje español se le conoce como epéntesis.

Sin embargo, hay un uso también muy común de la palabra CONCHO y es cuando nos referimos a los carros de transporte público, los cuales se les llaman CARROS DE CONCHO. El origen de esta denominación exclusiva de los dominicanos, tiene su origen en un personaje llamado CONCHO PRIMO.

Listín Diario (1ro. feb. 1928)
Listín Diario (11 jul. 1922)

CONCHO PRIMO era un personaje de caricatura aparecido por primera vez en el año 1914 dibujado por un famoso caricaturista nuestro llamado Ramón Mella. El personaje representaba al dominicano de pueblo, era un hombre con bigotes pronunciados, sombrero ancho, machete en cintura y botas. Era una especie de contra del emblemático personaje estadounidense conocido como Tío Sam. Luego el también caricaturista Bienvenido Gimbernard, lo utilizó en su revista llamada Cosmopolita como un personaje fijo, era una especia de Boquechivo de esa época.

Resulta ser que el empresario italiano Antonio Barletta, creador de la empresa Santo Domingo Motors, estaba trayendo unos vehículos marca Chevrolet (estamos ubicados en 1928) para destinarlos al uso del 1er. transporte público en el país y a un precio accequible para que los usuarios pudieran transportarse económicamente; Gimbernard le sugirió que le llamara “El Transporte de Concho Primo” o “Los Carros de Concho Primo”, queriendo significar con esos nombres que eran transportes para el pueblo común, con el tiempo los dominicanos le suprimieron el Primo para simplificarse la vida y desde entonces han quedado como “CARROS DE CONCHO”.
Anuncio en Listín Diario (27 mar. 1923)

Por cierto, hay un merengue muy famoso autoría del poeta Emilio A. Morel (letra) y el maestro Julio Alberto Hernández (música), llamado originalmente como “Memorias de Concho”, que luego se le conocería como “La Batuta” y que el maestro Rafael Solano grabó con la voz de uno de los grandes intérpretes de merengues y mangulinas, el olvidado Rico López, ese merengue narra los eventos de la 1ra. guerra civil ocurrida posterior al tiranicidio de Lilís (1899), ocurrida en 1904. A esa época hasta la llegada del sátrapa Trujillo En 1930, se le conoce como la “época de Concho Primo”.

¡CONCHO QUÉ INTERESANTE!

LUIS ALBERTI Y SU COMPADRE PEDRO JUAN


El domingo 26 de enero del año 1976 muere el maestro Luis Felipe Alberti Mieses, músico y director de orquesta a quienes le debemos mucho en el género del merengue, ya que es él quien vuelve a introducir el merengue en toda su amplitud en los salones de las altas sociedades a través de su orquesta Liras del Yaque, en Santiago de los Caballeros, la cual a partir de 1932 pasa a llamarse Orq. Presidente Trujillo, luego en 1942 Orq. Generalísimo en San Cristobal; es importante explicar, que esta orquesta ya existía para cuando el maestro Alberti y cuatro de sus músicos: Arcadio –Pipí- Franco, Federico –Tapacán- Colón, hermano de Rafael Colón, Esteban Vázquez y Brunito García; llegan a vivir a esa ciudad. Ese grupo estaba dirigido por Pedro Pérez y Manolo Pérez; sin embargo, por instrucciones de Trujillo, estos le cedieron la dirección de la orquesta al maestro Luis Alberti, a lo cual accedieron, quizás no gustosos, ya que al poco tiempo de este cambio, estos forman su orquesta llamada Los Hermanos Pérez, de la cual su primer cantante fue Rafael Martínez; luego de un año posterior, se integraron a este grupo parte de los que habían quedado en Santiago de los Caballeros. Entonces, ya para la caída de la dictadura en 1961, la orquesta pasa a llamarse Orq. Santa Cecilia. Podemos decir con toda seguridad que esta orquesta es la de más larga existencia en nuestro país, ya que todavía hoy en día está activa, bajo la dirección del maestro y multiinstrumentista (violinista, saxofonista, entre otros) Jesús Abreu. Durante todo el desarrollo de esta orquesta, solamente ha tenido tres directores: el maestro Luis Alberti, desde su inicio hasta el 1959 por asuntos de salud, luego el maestro de la trompeta Goyo Rivas, hasta 1973 y a partir de entonces el referido maestro Abreu, hasta la fecha. La orquesta de Alberti estuvo amenizando durante diez años el hotel Jaragua, desde 1944 hasta 1954.

Alberti quien fue primer violín de la naciente Orquesta Sinfónica Nacional en 1932, ha compuesto innumerables merengues (Desguañangue, Sancocho Prieto, Cretona, Al Hotel Jaragua, Bicentenario, La Piña, El Café de mi Quisqueya, Dolorita, Calente, Leña, Contigo, Etc.), boleros (Luna sobre el Jaragua, Anhelos, Mamita Mía, etc.), canciones infantiles, música del tipo culta, en fin, una obra musical invaluable.

Este maestro de la canción nuestra, llega al mundo el día 19 de abril del año 1906, en la provincia de La Vega Real, fruto de la unión del doctor en medicina, antropólogo y geólogo (pionero en este oficio), Narciso Alberti Bosch y la profesora de piano y solfeo María de la O Mieses. A los 7 años de edad tocaba los palitos y redoblantes en la banda municipal de La Vega, pero es cuando su familia se muda a la provincia de Valverde Mao que estudia de manera formal música con el maestro Emilio Arté, pasando luego a residir a Santiago de los Caballeros, para perfeccionar sus estudios de violín con el maestro Don Chencho Sánchez. Su primer trabajo como músico fue como miembro de la orquesta que amenizaba los teatros Ideal y Colón de Santiago, hasta que en 1928 llega el cine sonoro y ya sus servicios no eran necesarios. Eso hizo que formara su 1ra. orquesta llamada Jazz-Band Alberti.

Este gran maestro nuestro también nos ha escrito libros sobre nuestra música y tiene inclusive, el primer método de tambora y güira que se ha escrito, publicado en 1973. El otro método que hay lo escribió Miquea Guaba en 1995 y lo tituló “Aprendamos a tocar tambora”.


Cuando decimos que el maestro Alberti es quien reintroduce el merengue a los salones de las altas sociedades en toda su amplitud, nos referimos a que él lo hizo con los componentes propios que llevaba el merengue, Tambora y Güira, y un acordeón piano, que era diferente al diatónico que utilizaban en los tríos de Perico Ripiao; ya que antes que él, el merengue había sido vuelto a llevar a los salones por uno de los padres del merengue, Juan Bautista Espínola, pero sin el acordeón ni la tambora, para evitar que fuese rechazado, por lo que era un merengue diferente. Sin embargo, nuestro Alberti, lo hace con sus instrumentos propios y para esto compone un merengue, que luego se convertiría en el merengue más famoso y grabado de todos los tiempos, Compadre Pedro Juan. Aclaramos también que cuando decimos que tanto Espínola como Alberti reintroducen el merengue a los salones de bailes de sociedad, es porque éste ya estuvo dentro de estos círculos desde mediados de siglo XIX, ya que la revista literaria El Oasis atacaba el merengue desde finales de 1854 en adelante, entonces, colegimos que si esa prestigiosa revista de la intelectualidad de la época se tomaba tiempo para agredirlo, era porque ese ritmo musical estaba metido de lleno en los salones de las altas sociedades; además, hay registros de que para época de Lilís (1882-1899), éste participaba en fiestas en donde se tocaba merengue. También, se sabe de reseñas sociales, en donde se habla de que Martí bailó el famoso Juan Gomero en su último viaje a nuestro país para 1894.

El merengue Compadre Pedro Juan, es el fruto de un estilo de merengue presentado por Francisco –Pancho- García a Alberti, Julio Alberto Hernández, y otros que estaban interesados en hacer del merengue un ritmo acabado con miras a ser bailado en todo tipo de baile, este patrón musical de merengue que García le presentó a sus colegas, fue a través de su merengue llamado Ecos del Cibao, y les dijo que ese tipo de merengue debía ser el que se adoptara para que sea tocado por todos ellos y tanto Julio Alberto Hernández y Alberti lo entendieron así, Hernández con su primer merengue de ese tipo el cual nombró Querer, querer y querer; y Alberti con su Compadre Pedro Juan. En este merengue, encontramos algo que con el tiempo fue sacado del merengue, y es los tres componentes de nuestro género, paseo, merengue o copla y jaleo; en donde el paseo es la introducción de la canción, que se hacía para dar tiempo a las parejas de llegar a la pista de baile, la copla o merengue, es la parte de los versos cantados por el solista y el jaleo es la parte del coro y en donde se despliega la parte musical. Como dijimos, con el tiempo al merengue solo le quedó la copla y el jaleo. Sin embargo, Alberti trató de mantener ese estilo a lo largo de su larga carrera.


Es en el año de 1936 cuando a través de la emisora radial H. l. 9 B., de Santiago de los Caballeros, propiedad de Morito Sánchez, de la cual Luís Alberti era director artístico y mantenía un muy escuchado programa amenizado por su orquesta, cuando se estrena el más divulgado y popular merengue en toda nuestra historia "Compadre Pedro Juan".

El maestro Alberti era bastante exigente con el merengue y su estructura, por lo que nunca quiso incursionar en el mambo dentro de sus merengues, es decir, el despliegue protagónico de los saxofones, manteniendo el floreo de las trompetas, siendo su mayor exponente el gran trompetista Goyo Rivas, de quien muchos copiaron su estilo.

Compadre Pedro Juan fue estrenado por primera vez en el extranjero en el año 1938 por nuestro gran Eduardo Brito en Cuba, aunque él nunca lo grabó, hasta donde tenemos conocido.
Otro dato interesante sobre nuestro maestro, es que también se negó a incluir en su orquesta la conga o tumbadora, entendiendo que eso desnaturalizaba el merengue. La tumbadora es introducida en las orquestas a mediados de los 50 por la Súper Orquesta San José, dirigida en ese momento por el cubano Julio Gutiérrez, siendo él el responsable de introducir ese instrumento en el merengue, aunque hay otras versiones que dicen que el que la introdujo fue el maestro Papa Molina cuando dirigió esa orquesta.

Algo curioso sobre nuestro autor del Compadre Pedro Juan, es que al ser él y su orquesta, la preferida de Trujillo y de hecho la que lo acompañaba en la mayoría de actividades, se daba un inconveniente con los pianos, que en algunos clubes eran de buenas condiciones, pero en otros casos estaban en muy mal estado, por lo que él para no quedar mal con el Jefe, llevaba siempre un piano pequeño, pero que sonaba bastante bien.

Volviendo a Compadre Pedro Juan, en un dato que obtuvimos en una famosa revista dominicana, decía que en 1972, se hicieron por lo menos 32 versiones de Compadre Pedro Juan en el extranjero.

Alberti en su libro De música y orquestas bailables dominicanas afirma lo siguiente: «El merengue tocado como lo interpretamos los músicos de academias es muy distinto al que ejecutan los músicos típicos. Como somos dominicanos, interpretamos el merengue con bastante sabor criollo, pero nos falta una salazón a la cual todavía no le hemos descubierto el punto». Con esto lo que quiso decir el maestro Alberti, es que la gracia natural de los músicos populares o típicos, no se aprende en academia, sino que es algo in nato.

El merengue Compadre Pedro Juan fue grabado por primera vez a principio de la década del 1940 por la orquesta Generalísimo de Luis Alberti con voz de Arcadio “Pipí” Franco. Eso ocurrió cuando estuvo en el país el famoso director de orquesta de fama mundial Leopoldo Stokowisky, quien vino con su orquesta en el trasatlántico Argentina, que tenía un estudio de grabación y eligió a Arberti y su grupo para hacer unas grabaciones, esto constituyó un hito para la grabación en república dominicana, ya que fue de las pocas que hasta la fecha se habían realizado aquí, estas grabaciones fueron compuesta por merengues y boleros, en donde Franco era el cantante de merengues y Buenaventura Buisán el de boleros y le valió un contrato a Alberti con la Columbia.

A mediados de los 70 había un organista llamado Toby Wright, que amenizaba con un órgano los juegos de pelota en el Yankee Stadum y un día el periodista dominicano Tirso A. Valdez se sorprendió cuando en un entre inning escuchó el merengue Compadre Pedro Juan ejecutado en el órgano de ese músico que nunca había visitado RD. El periodista tuvo la oportunidad de conocerlo y el músico le dijo que aprendió a tocarlo al igual que otros merengues, cuando trabajaba en un barco como músico, en ese barco tocaban varios ritmos llamándole particularmente la atención el merengue y de manera especial el Compadre Pedro Juan.

A propósito de estadio y pelota. “En 1937 (primer año que el equipo de Santiago jugó bajo el nombre “Águilas Cibaeñas”), en el Enriquillo Park de Santiago, se inició la costumbre de amenizar los juegos con orquestas y conjuntos; pues, a la ciudad santiaguera le tocó contar con la mejor orquesta dominicana de su generación, la Orquesta General Trujillo, de nuestro Luís Alberti. A partir de la séptima entrada del equipo del Cibao, la orquesta entraba con el merengue Compadre Pedro Juan, considerado a la sazón como el himno de las Águilas.

Y eso fue así hasta que un día, en un juego entre Águilas y Dragones de Ciudad Trujillo (fusión de Escogido y Licey), a la altura del séptimo episodio, perdía el equipo del Cibao 2-1 y la orquesta estaba tocando una suave danza, cuando sorpresivamente las Águilas batearon jonrones consecutivos del receptor Spahn y el -Jabao- Palmer, para virar el marcador 3-2. Ese fue el momento seleccionado por el -Pinto- Santos y su bocina para vociferar, es decir, el animador: “¡qué danza ni danza, toquen el merengue Leña, que eso es lo que le estamos dando a los capitaleños’, siendo complacido por el maestro Alberti y su orquesta!”.

Entendemos necesario hacer esta cruel anécdota sobre la carrera de Alberti, para que se vea que no todo era color de rosa para el artista de cabecera de Trujillo. Una vez en una fiesta de cumpleaños de uno de los Trujillo, Rubirosa le pide a la orquesta de Alberti que tocara un tema, pero ese tema era muy pasado de moda, por lo que el maestro le dice con bastante sutileza a Rubirosa que no lo tenían montado, pero que para la próxima fiesta, lo tendrían listo para tocárselo, el “maipiolo” de Ramfis, aparentemente lo aceptó medio a regañadientes. Sin embargo, cuando la fiesta estuvo en el clímax, los tragos en sus buenas, en fin…, cuando terminan de tocar una canción de loas a Trujillo, uno de los agüizotes de Ramfis, abraza a Rafael Colón, cantante de la orquesta, y se lo lleva discretamente, cuando uno de los músicos Pedro Tejeda, que era trombonista se da cuenta de la acción y se dirige a donde fueron, y ¡Cuál fue su sorpresa! Al ver que estaban golpeando a la Espíga de Ebano (como se le decía a ese gran cantante dominicano, Rafael Colón) y de inmediato se dirigió hacia donde don Luis y lo pone al tanto, el maestro fue al lugar y el guardia que estaba golpeando a Colón le apuntó con su pistola diciéndole: “Luis, tu y yo somos amigos, pero yo por Ramfis, hasta a mi padre mato”. Se armó una situación con los músicos y al final pudieron sacar a Colón y hacer que el chofer del vehículo de los músicos se lo llevara para San Cristobal ráudo y veloz. Al rato interrogan a los músicos sobre el paradero de Colón y nadie dice nada y Rubirosa los saca al patio y los pone contra una pared y viene un grupo de guardias en actitud de como quien va a fusilarlos y les comienza a hablar de lealtad y a amenazarlos. Luego los obliga a seguir tocando. Al otro día mandan a buscar a Colón y al trombonista, pero este último Pedro Tejeda, salió con un machete y dijo que si lo iban a matar, que lo hicieran en su casa, pero ese no era el plan, lo que hicieron fue pedirle disculpas a Rafael Colón y le dieron 500 pesos. Eso y otros hechos de esa magnitud, hicieron que Luis Alberti sufriera de depresiones y se le acrecentaran los problemas de diabetes del cual sufría, incluso, eso aceleró su salida del grupo tan temprano como lo hizo en 1959.


Compadre Pedro Juan tiene más de 110 grabaciones diferentes, ya que contamos en nuestra colección con un número así de versiones, entre estas hay de artistas que nada tuvieron que ver con el merengue, como es el caso de Vitín Avilés, Libertad Lamarque, orquestas sinfónicas, coros, etc. Este merengue no es necesariamente un gran merengue, sin embargo, ha calado como pocas canciones rítmicas lo han hecho en el caribe y es que así es que son los caprichos de la música; no necesariamente tiene que ser un gran tema para calar en el gusto popular, sin embargo, el maestro Luis Alberti Mieses si fue grande con su música y su interés de conservar nuestro merengue sin alteraciones y sin embargo, éste ahora ni siquiera se mantiene vivo dentro de nuestra juventud de hoy, tal como lo predijo en su libro el maestro.

ORIGEN DE LA CANCIÓN “LINDA QUISQUEYA”


El gran cantante dominicano Antonio Mesa, El Jilgero de Quisqueya, primer dominicano en poner su voz en el acetato (1926), cuando era la primera voz del Trío Borinquen (cuando él grababa temas dominicanos, el trío se nombraba Quisqueya por exigencia de nuestro jilgero); le plantea al maestro borinqueño Rafael Hernández, quien era el director del trío (el tercer integrante lo era el también boricua Salvador Ithier), que siendo él un compositor que le había dedicado tantas canciones a su Puerto Rico querido y siendo un patriota incansable, porqué no le había dedicado una a la tierra quisqueyana de Mesa. Ante este planteamiento, el maestro Hernández, le vino a la mente un tema que ya tenía escrito, pero no publicado, llamado “Linda Borinquen”, el cual con sólo cambiarle Borinquen por Quisqueya, encajaba perfectamente; sin embargo, hubo un detalle de la letra de la canción que el maestro dejó intacto y que dejaba delatado su anterior dedicatoria borinqueña, y es la estrofa donde dice “La estrella solitaria que alumbra mi vida”, ya que esa estrella solitaria se refiere a la estrella que tiene la bandera de nuestro hermano Puerto Rico.

De todas maneras, Mesa cambió esa estrofa en su grabación por: “Bajo sus palmas y sol tan divinos”, aunque en la segunda voz de Salvador Ithier, éste mantiene “La estrella solitaria…”

Definitivamente, siempre perduró la versión con la famosa estrella de Borinquen.

Como siempre nunca dejo de resaltar de nuestro casi desconocido Jilgero de Quisqueya, que grabó más de 50 temas de autores dominicanos (esto solo en menos de 10 años), siempre estuvo luchando por que se les reconociera su trabajo en términos remunerativos, y al final de su vida este gran patriota dominicano, ¡MURIÓ DE HAMBRE!

VERSIÓN INTERPRETADA POR ANTONIO MESA:

No hay tierra tan hermosa como la mía
formada por los mares de las espumas.
Parece una gaviota de blancas plumas
dormida en las orillas del ancho mar.

Quiequeya, la tierra de mis amores,
de suaves brisas, de ricas flores.
Yo quiero estar en mi patria querida.
¡Quisqueya, mi vida!

En mis cantares, linda Quisqueya
yo te comparo con una estrella.
Bajo sus palmas y sol tan divino
me brinda su luz.

Su luz de amor.

VERSIÓN QUE HA PERDURADO:

No hay tierra tan hermosa como la mía
bañada por los mares dos mares de blanca espuma.
Mares como gaviota de blancas plumas
dormida en las orillas del ancho mar.

Quisqueya, la tierra de mis amores,
de suaves brisas, de lindas flores.
Del fonde de los mares la perla querida,
¡Quisqueya divina!

En mis cantares, linda Quisqueya,
yo te comparo con una estrella.
La estrella solitaria que alumbra mi vida
y me brinda su luz

(Fuente: Semblanzas: Antonio Mesa, Miguel Holguín-Veras)

Podemos escuchar 2 versiones de este hermoso tema en el reproductor



RAMONCITO DÍAZ, PROLÍFICO COMPOSITOR DE MÚSICA POPULAR DOMINICANA



Ramón Alberto Díaz Domínguez (Ramoncito), compositor, publicista y poeta dominicano, nació en Jacagua, provincia de Santiago de los Caballeros el 31 de agosto de 1935.

Siendo un adolescente arribó a la capital dominicana en un camión de carga de la empresa “Yuquera Dominicana” en 1946. Fue descargado en el Mercado Modelo. Ahí comenzó su duro batallar por la subsistencia. Fue ayudante de albañil, de panadero, vendedor de naranjas dulces (chinero), boxeador en la categoría de guantes de oro y luchador amateur.

Era graduado de bachiller en Filosofía y Letras. Cursó el segundo año de la carrera de Derecho en la UASD. Laboró como periodista en los diarios “La Nación” y “El Urgente”.

Era mecanógrafo, taquígrafo, contable, publicista, compositor y locutor autorizado por el carnet No. 348. En 1953, ganó el primer premio en los Juegos Florales del Patrón Santiago. Sus poemas y sonetos han sido publicados en la prensa nacional. En la revista ¡Ahora!, en 1966 fue publicado su "Réquiem a Kennedy". Su paso a la publicidad se produce en el año 1962 en Santiago de los Caballeros.

Fue ejecutivo y creativo de las agencias Fénix, Siboney y Publicitaria Trío de la cual fue presidente-propietario. Reputado como genial en el ramo publicitario, fue creativo para las campañas de las empresas Colgate Palmolive, Manisera, Bermúdez, Licorería Siboney, Barceló, Pasta de tomates Linda, Hilary-Mayol,

PINTOR NACIDO EN REPUBLICA DOMINICANA, FUE UNO DE LOS PINTORES MAS FAMOSOS EN FRANCIA EN EL SIGLO XIX

Theodore Chasseriau, Autorretrato
En el primer cuarto del siglo XIX la provincia de Samaná fue cuna de uno de los más famosos pintores de aquella época. Ese pintor dominicano, nacido en el caserío samanés de El Limón, fue Teodoro Chasseriau.

A fines del mismo siglo XIX se decía desde París que “The Chasseriau es sin disputa el artista más grande que queda entre nosotros (en Francia) entre los olvidados de la historia del Arte". Esto le expresaba Ary Renan en febrero de 1898.

Theodoro Chasseriau, hijo del francés Benito Chasseriau y de la dominicana Magdalena Couret de la Blagniere, nació en el litoral samanés el 20 de septiembre de 1819.

Su madre, nacida en Samaná en 1791, fue hija de un rico propietario francés.

DOMINICANO EMINENTE

Chasseriau es sin lugar a dudas el más notable de los grandes dominicanos desconocidos. Es a la vez el más célebre hijo de Samaná.